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lunes, 8 de septiembre de 2014
Tal vez, sea lo mejor.
Tal vez, sea lo mejor.
Tal vez, y solo tal vez, le debería de hacer caso. Hoy, un gran amigo mío, me ha vuelto a pedir que escriba. ¿Qué por qué dejé de hacerlo? Fácil, para que nadie sepa como me siento.
Irónico sería publicar algo que no quieres que nadie lo sepa, aunque la verdad es que desahoga. ¿Debería hacerle caso? No sé.
Lo cierto, es que nunca he dejado de escribir. Claro que he seguido escribiendo, pero con bolígrafo negro y un folio en blanco. Como verdaderamente se debe escribir. Por aquí se pierde el valor de los sentimientos, de esa letra temblorosa cuando escribes nerviosa, esa letra imposible casi de leer por las manchas de las lágrimas que caen mientras escribes. En fin, demasiadas cosas se pierden.
Tengo una carpeta llena de tantos y tantos momentos que escribí, muchos buenos; otros muchísimos más no tan buenos. Aunque, si os soy sincera, los peores los quemé. Había escrito cosas tan... tan... que me impresionaron hasta a mi, siendo yo 'la escritora'. Ustedes ya me entienden.
Y ahora poniendome un poco sentimental, gracias a ese
amigo, por volverme a empujar a escribir así. Siempre
me hizo mucho bien. Al igual que me hace mucho bien,
volver a ser lo de antes, aunque no te lo diga. Gracias.
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