Vistas de página en total
jueves, 16 de octubre de 2014
Algún día.
Algún día.
Algún día me vas a echar de menos, aunque me tengas a tu lado, a centímetros.
Y digo que me vas a echar de menos de esa forma porque vas a necesitar mi sonrisa, una sincera; mi manera de hacerte reír, al igual que la manera de hacerte enfadar. Extrañaras esos momentos en los que ni yo misma soy capaz de soportarme, ni tú. También mis abrazos arrepentidos cuando siento que algo he hecho mal. Hasta lo más insignificante, aunque lo puedas ver, no lo vas a sentir, y lo vas a echar de menos. Mis lágrimas por tu culpa, las risas hasta que te duele la mandíbula, por la misma razón. Esos insultos cariñosos, y ese cariño con tono irónico.
Vuelvo a decir que me echaras de menos, porque espero que lo hagas, al igual que lo hago yo.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Una nueva rutina, quizás.
Una nueva rutina, quizás.
Y llegó Septiembre, y llegó Octubre; y un año más comenzó la rutina. Ese agobio que suelen tener los estudiantes. Aunque bueno... para mi, este año ha sido un poco más 'distinto'. Jajajajaj, un poco mucho. -Risa irónica, para que no se note el sufrimiento-.
Esto de haberme quedado fuera de plaza... no sé. Es tan raro no tener que levantarme a las 7 para ir a un instituto, no ver a tus compañeros con esas caras de dormidos, evitar a gente a la que quieres evitar, ver gente a la que quieres ver... Y si al menos fuera, porque estoy en proceso de formar mi futuro, pues mira, se sobrelleva. Pero no, todo lo contrario, un año estancada, un año 'perdido'.
No debería sentirme así, debería tener ilusión, pero ver como mi alrededor va madurando, estudiando por ahí, y yo aquí sin poder hacer más, que lo mismo que el año anterior es un pensamiento que me consume. Que todos lo ven muy fácil 'te preparas este año, y seguro que entras el año que viene' Y UNA MIERDA. No tengo fé, ni esperanza, mi confianza en mi y en mis capacidades, como para asegurar que lo conseguiré.
Pero lo que si sé, es que espero que mi gente tenga aguante, porque me van a aguantar mucho este año...
lunes, 8 de septiembre de 2014
Tal vez, sea lo mejor.
Tal vez, sea lo mejor.
Tal vez, y solo tal vez, le debería de hacer caso. Hoy, un gran amigo mío, me ha vuelto a pedir que escriba. ¿Qué por qué dejé de hacerlo? Fácil, para que nadie sepa como me siento.
Irónico sería publicar algo que no quieres que nadie lo sepa, aunque la verdad es que desahoga. ¿Debería hacerle caso? No sé.
Lo cierto, es que nunca he dejado de escribir. Claro que he seguido escribiendo, pero con bolígrafo negro y un folio en blanco. Como verdaderamente se debe escribir. Por aquí se pierde el valor de los sentimientos, de esa letra temblorosa cuando escribes nerviosa, esa letra imposible casi de leer por las manchas de las lágrimas que caen mientras escribes. En fin, demasiadas cosas se pierden.
Tengo una carpeta llena de tantos y tantos momentos que escribí, muchos buenos; otros muchísimos más no tan buenos. Aunque, si os soy sincera, los peores los quemé. Había escrito cosas tan... tan... que me impresionaron hasta a mi, siendo yo 'la escritora'. Ustedes ya me entienden.
Y ahora poniendome un poco sentimental, gracias a ese
amigo, por volverme a empujar a escribir así. Siempre
me hizo mucho bien. Al igual que me hace mucho bien,
volver a ser lo de antes, aunque no te lo diga. Gracias.
domingo, 8 de junio de 2014
Selectividad.
Selectividad.
Junio. Fin de exámenes... Já já. Apenas empieza los días más intensos de estudio. Intensos y duros. Pero.. es que.. puf, se hace tan duro.
Inseguridad, bajonas, pérdidas de ánimo, todo se concentra en apenas unos 10 días. 10 días que deciden qué va a ser de ti el resto de tu vida.
Lo peor es la presión que eso conlleva. Tus padres por un lado, tus amigos por otro, pero en primer lugar quien más te presiona eres tú mismo.
Yo misma me presiono a mi misma hasta límites insospechados. Y es que mi afán de ser 'la hija perfecta' me supera a mi misma. Solo quiero no decepcionar a mis padres, haciendo la gilipollas y no teniendo esa vida que ellos han deseado siempre para mi. Sé que no les importaría, ellos solo quieren que sea feliz. Como todos los padres. Lo sé. Pero, ¿y lo feliz que sería yo viendo sus caras al yo graduarme en la carrera que yo quiero?¿y lo feliz que sería yo viendo sus caras cuando les diga que tengo un trabajo?¿Cuán feliz sería?
Por ellos y por mi misma. Quiero intentarlo, quiero lograrlo.
Selectividad, te estás resistiendo, pero te conseguiré e intentaré hacerlo lo mejor posible.
jueves, 27 de febrero de 2014
Fracaso.
Fracaso.
Bonita palabra, ¿eh? Nótese la ironía. Un sentimiento tan ruin que (válgame la redundancia) te arruina la vida.
Quizás yo sea demasiado pesimista, quizás muy realista, no lo sé. Pero sentir que soy un fracaso en la vida me está destruyendo, cada día destruye más partes imprescindibles de mi vida... ¿y cuando las pierdo qué?¿hago cómo si nada pasara?¿cómo si nada hubiera pasado? No lo sé. Estoy confundida, desconcertada. Siento que no me merezco alguien que se preocupe por mi, alguien que sienta al menos cariño, alguien que me quiera o que me pueda ofrecer una amistad; alguien que me sienta que me necesita como yo necesito a ese alguien, es lo único que necesito. Seguridad. Seguridad en mi misma. Pero ya no tengo la fuerza suficiente (después de tantos palos) de tener seguridad en mi misma.
Esa seguridad para convertir mis metas en logros y no en fracasos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)